El Scrinium no se agota en la disposición de sus obras. Su sentido no reside únicamente en lo que contiene, sino en la forma en que se accede a ello.
Los Cuadernos de Contexto constituyen el instrumento que hace posible esa entrada. No acompañan al Scrinium como un apéndice explicativo, sino que articulan la forma en que la obra ha de ser habitada.
Cada Cuaderno se concibe como una guía de acceso. No ordena los libros, sino la lectura que los recorre. No describe la colección, sino que establece las condiciones para que el conjunto pueda desplegar su sentido.
A través de ellos, el Scrinium deja de ser un sistema estático y se convierte en una estructura activa. La relación entre el anfitrión y la obra no es de consulta, sino de implicación.
En ese tránsito, el acto de leer se transforma en conversación.
